domingo, 19 de junio de 2016

Capitulo 35 "Jaque"

Aquella mañana junto a la biblioteca municipal nadie prestaba demasiada atención a un furgón blanco de una empresa de mantenimiento aparcado. Dentro de el cuatro hombres en silencio, concentrados esperan el momento. Como todas los grandes hechos que cambian el curso de la humanidad estos producen entre las sombras a la vista de todos. Y helos aquí a aquellos que quieren cambiar el curso de la historia. Invisibles a los ojos de la humanidad. 
se bajan los cuatro operarios perfectamente uniformados con sus  bolsas de herramientas.De unos 30 años atléticos y lejos del estereotipo del tipo que viene a reparar una caldera. Como un equipo de gimnasia rítmica todos perfectamente sincronizados entran en el edificio.
El grupo en perfecta formación se reune en el vestíbulo. El jefe se persona en el mostrador secundado por sus ayudantes.
Emma la encantadora recepcionista, una madura veterana se encuentra de espaldas ordenando unos impresos y al girarse no puede reprimir una sonrisa de satisfacción al ver a todos aquellos profesionales de tan buen ver.



-¿En qué puedo ayudarles, caballeros?.-dice Emma con un gesto sensual

-Buenos días. Venimos a hacer una revisión de mantenimiento.

Emma con cara de sorpresa mira de hito en hito a cada uno de los hombres.

-Vaya, no tenía constancia. Pensaba que era cada seis meses.

-Ya sabe cómo es la burocracia.

-Si me permite, voy con ustedes.

-No se preocupe. Díganos donde esta aunque me imagino que como siempre andará por los bajos, ¿verdad?

-Es usted muy perspicaz. Vayan todo recto y al fondo de este vestíbulo verán una escalera y dos salidas

laterales. La entrada al sótano esta justo debajo de la escalera. Disimularon el acceso para que quedase más recogido.-dice Emma disgustada por la negación del hombre.


-Entiendo, pues muchas gracias, Srta.?

- Emma....-dice ruborizada.

-Srta. Emma, ha sido un placer.-dice el hombre flirteando con ella.


Emma se ruboriza al darle la mano al hombre. Al marcharse se los queda mirando y no puede reprimir morderse el labio de forma lujuriosa pensando en sus fantasías.


Los operarios llegan a la entrada de la escalera y se quedan

mirando todas las entradas. Y controlando que su presencia pase inadvertida entre la riada de gente que pulula por el lugar.



-Bien, es hora de buscar el objetivo. Todos sabéis el aspecto que tiene. Yo iré al sótano para

acondicionar el nido. LAN 1 iras al piso superior, LAN 2 a la zona izquierda y LAN 3 a la derecha.¿Alguna duda?

Todos niegan con la cabeza.



-Bien, si os veis obligados a usar la fuerza será en una situación extrema. Sabéis lo que nos jugamos y el jefe no quiere fallos ¿Entendido?

Después de asentir cada uno marcha, por un lado.

Y cada uno de los integrantes va recorriendo la biblioteca. Finalmente tras una infructuosa búsqueda, LAN 1 localiza a un joven sentado en una mesa tomando apuntes de un libro absorto en su estudios como si no hubiera nadie mas. Detrás de él alejado un poco dos hombres trajeados y con pinganillo montan guardia parecen dos halcones alertados en buscar su próxima presa.. LAN 1 toma un walkie de su bolsa de herramientas.

-Aquí LAN 1, a corral he encontrando al pollo, repito he encontrado al pollo, tiene dos gallinas, espero ordenes.


-Mantén la posición, ahora van los gallos..-le espeta el jefe.

Tras un tiempo de espera dos operarios llegan y se juntan con LAN 1. Escondidos tras unas estanterías van apartando los

libros hasta sacar sus armas con silenciador y tener a tiro a los agentes de seguridad. De una forma metódica, sin prisas. Como solo la experiencia de los años suele dar. 

LAN 1 se acerca a la mesa del joven.


-Hola, tendrán que abandonar la sala. Estamos haciendo labores de mantenimiento.-dice de una forma totalmente neutral y sin emoción.

En un acto reflejo ambos agentes echan mano de sus armas pero caen abatidos con sendos tiros en la cabeza. Cuando el joven intenta gritar LAN 1 le golpea la cabeza con un arma y cae inconsciente.


El muchacho despierta en el sótano de la biblioteca atado a una tubería con la boca tapada y rodeado del grupo de
mantenimiento. Intenta gritar, pero no puede. Todo su raciocinio se ha disipado. Tan solo no puede dejar de mirar la amenaza que se cierne sobre el de una forma hipnótica. Todavía su mente es incapaz de asimilar lo que esta sucediendo y menos todavía las consecuencias que puede tener en el cercano futuro de su amado país. Y en el corazón de sus ciudadanos.   

Joshua y el profesor Ochoa están desayunando mientras ven las noticias. Asistiendo absortos al devenir de los acontecimientos plasmado en una pantalla de televisión y como mensajero una atractiva reportera desgrana las funestas nuevas


-Esta mañana un grupo armado ha entrado en la biblioteca de la ciudad y ha tomado como rehén al hijo del presidente.
Ocho mira con expresión grave a Joshua.

-Hoy sin falta tenemos que apoderarnos de los restos de Guess esto se está yendo de las manos.
A otros también les pilla de sorpresa en sitios mas acogedores. Sara y Diego están juntos en la cama mirando las noticias.

-La única condición de los terroristas es negociar con el agente especial Ross sigue comentando la reportera.

-Todo va perfecto, nuestro plan va a ser un éxito. ¿Verdad, amor?.-dice dulcemente Diego. 

-Si todo va según lo previsto.
Incluso para el organizador criminal de este secuestro es imposible no seguir su evolución.

Recolector viendo por televisión como  el agente Ross se dirige desarmado y con un chaleco antibalas

hacia la entrada de la biblioteca. Rodeado por policías y grupos de operaciones especiales.

-Bien, Ernest. Haz los deberes y tendrás un premio.

Mientras en el epicentro de la noticia todo se desarrolla de forma frenetica sin dar lugar al respiro.

LAN 1 acompaña al agente Ross hasta el sótano donde esta reunidos todos.

Una vez llegados al sótano es recibido por el jefe.
  
-Bien, he hablado con el jefe. Cambio de planes, darme el muchacho y nos iremos nosotros.-dice Ernest con el cuerpo de 


 
  
Ross
-El plan era llevar al chico ante el Recolector. Es nuestro salvoconducto. De otra forma somos carnaza para esos de ahí afuera.-dice el jefe mascando las palabras.

-Sois la carnaza. Si se secuestra al hijo del presidente hay consecuencias y alguien tiene que pagarlas.-le contesta Ernest.

-Al final solo éramos un cebo para que tú seas el puto héroe. Pues amigo, creo que el final va a ser una

tragedia que será recordada.

 Los hombres amartillan sus armas y apuntan a Ross.

Ross toma al hombre que estaba en la entrada y le parte el cuello. Mientras los demás descargan sus armas sobre ellos.

Ross cae con algunos balazos en el hombro y en el brazo. Los demás se acercan para rematarlo. Se acercan poco a poco

mientras Ross se va arrastrando hacia la puerta dejando un reguero de sangre. Los tres que quedan apuntan hacia su

cuerpo.

-Adiós, héroe.-dice el jefe. 

Ross cae sin sentido en el suelo. Mientras el operario muerto en un gesto rápido toma su arma y dispara contra el grupo.

Abatiendo a dos de ellos y cuando intentar abatir al jefe su arma no funciona. El jefe se baja la camisa del cuello y

muestra el tatuaje protector mientras le guiña un ojo. Acto seguido pega un tiro a cada uno de los integrantes del grupo

para asegurarse de que no resucitan. Después se acerca a Ross apuntándole.



-Ves, no puedes hacerme nada. Yo también soy inmortal. Puedo matarte a ti y al chico. Estáis vendidos.-amenaza el jefe.

-Tu única salida es liberar al chico.-grita Ross.

-De todas maneras, estoy jodido. Si lo libero o lo mato habre fracasado.

-Si lo liberas tendrás una oportunidad. Si no date por muerto aquí o allí. 


El jefe medita momento que aprovecha Ross para abalanzarse sobre él. El hombre descarga el cargador, pero ninguna bala da a Ross. Ross se da cuenta que el cuello del jefe empieza a sangrar. Una bala ha rozado el cuello donde tenía el tatuaje y la sangre mancha su ropa.
-Mierda, no puede ser.
Ross con energías renovadas empieza a golpear sin descanso al jefe de mantenimiento. El cuerpo del hombre cae pesadamente mientras la sangre discurre por el suelo. Ross se acerca al joven. Es hora de mostrar quien es el vencedor y de acabar la pesadilla.El hombre se acerca decidido y dulcemente al cautivo que todavia esta en estado de shock por los sucesos vividos. 
-Vamos chico, tu padre te espera.

Ross malherido sale de la biblioteca ayudado por el joven. Mientras sanitarios, policías y operaciones especiales acuden


en su ayuda. A la par que esto sucede el autor intelectual de este sangriento plan sonrie feliz  y una sola palabra escapa de su boca.
-¡Jaque!
Continuara...
 
 





 





sábado, 23 de abril de 2016

Capitulo 34 "Fugitivos"


Un 4x4 negro serpenteaba por la carretera bajo el asfixiante y quemado asfalto. Las nubes habían desaparecido y el aire caliente se filtraba en el interior del polvoriento vehículo mientras cruzaba el paisaje seco y desértico en dirección hacia la gran urbe. En su interior dos hombres, dos supervivientes intentaban asimilar y racionalizar la experiencia vivida. Lo primordial y mas urgente huir y alejarse del lugar que casi los conduce a la muerte. Joshua Tena y el profesor Ochoa sumidos en sus propios pensamientos no se dirigían la palabra. Hasta pasados varios kilómetros donde ambos necesitaban exponer sus sentimientos y sus miedos.
-¿Y ahora que? ¿Que somos fugitivos, huidos? ¿En que condición nos pone esta situación?.-dice nervioso el profesor.
-Realmente y aunque suene frió legalmente estamos muertos. Tan muertos como todos los que estaban dentro de la base.
-¿Y de que nos sirve?
-El gobierno no va a sacar a la luz que un atentado terrorista de un país comunista ha destruido una base ultrasecreta. Para el ejercito eso seria una autentica humillacion y no quiero pensar en las consecuencias si esto saliese en la prensa.
-O sea que como bien dices ya no existimos. Somo un daño colateral. Nosotros y todos los infelices que han caído por su país.
-Así es. Y eso nos da una ventaja. Para los tipos que han hecho esto ya no somos una amenaza y nos da una ventaja para tu plan. ¿Por que sigue habiendo un plan?
-En el momento que me apartaron del proyecto imagine que no seria para buenos fines. Entonces decidí quedarme en un segundo plano y buscar un lugar discreto y alejado de las miradas de curiosos y seguir con mi investigación de forma muy discreta.
-¿Adonde vamos?
-A mi base ultrasecreta. Sabiendo que los militares estarían investigando mis actividades, decidí buscar un sitio que no pudiese ser encontrado. Por suerte, mi madre heredo una finca de un tío lejano suyo pero nunca se cambio el titular lo cual es practicamente imposible relacionarlo conmigo.
-¿Y esta muy lejos?
-Bueno vamos a dar un rodeo pero para ello necesito tu ayuda. Para hacer algo ilegal.
Joshua pone cara de sorpresa.
-Para el coche. Vamos a abandonar esta flecha con ruedas que parece indicar “Estoy aqui” y  robar un vehículo mas discreto y en peor estado.
-Prefiero ir a una tienda de ocasión y comprar uno. De esta forma no estamos llamando la atención y evitando que nos detengan por algo tan estúpido.
Antes de la llegada la ciudad deciden parar en uno de estos tantos establecimientos con banderines donde reposan dudosas ocasiones de cuatro ruedas.

Un orondo vendedor con rostro risueño y camisa a cuadros se atusa el bigote y ve sorprendido como un sucio y negro vehículo entra en su recinto. Desde el principio sabe que no podrá venderlo tal cual pero también cuenta con una red ilegal de talleres que lo tuneara y le dará buenos beneficios. Apenas baja Joshua del coche ya sabe lo que quiere. En cinco minutos, cliente y vendedor salen satisfechos por la transacción. Uno contento porque ha hecho el negocio de su vida y otro porque el anonimato viajara con ellos hasta su destino a sabiendas de que no habido venta con tarjeta de credito ni con dinero simplemente un trueque. Seguros de que no pueden ser rastreados siguen su camino pero aun así no dejan de mirar su retrovisor. Les sorprende la noche cuando llegan a una vieja casa de campo de ladrillo de dos pisos y una cochera.
La puerta esta cerrada con una cadena. Un problema que es solventado gracias al arma que Joshua cogió en la base a un militar fallecido.
-No es mucho pero nos servirá de cobijo.
Una vez en el interior Ochoa muestra el humilde pero acogedor lugar.
-Y ahora vamos a lo que nos importa.
Atravesando el salon llegan a un pequeña puerta que da acceso a una amplia cochera. La oscuridad rodea a ambos hasta que el profesor da las luces y aparece ante ellos un laboratorio en toda regla.
-Aquí esta nuestra arma secreta.
El profesor muestra un camilla conectada a un panel con luces y un gotero con una vía.
-Ahora debemos descubrir donde esta Guess.
-¿Como lo haremos?
-Hablare con un amigo mio que nos dará la ubicación donde esta el cuerpo.
Joshua siente un escalofrío.
-Necesitamos algo personal, algo de su esencia para replicar el suero. Es la única manera. No suena bien, ni ortodoxo. Pero antes quienes nos enfrentamos no vale el juego limpio ni las contemplaciones. Si ellos ganan sera peor que profanar una tumba.
-Esta bien, pongamonos a ello.
-Si, tu eres nuestra única opción antes de que llegue el Apocalipsis. Ahora comamos algo y descansemos. Mañana va a ser un día duro.
-¿Que pasara una vez este el suero en mi cuerpo? ¿Cuales son los efectos?
-Eso tendrás que decírmelo tu. Eres mi paciente cero.
Joshua acompaño al profesor hasta la salida con un terror en sus huesos.
-Espero que sepa lo que hace.
-Espero que yo también, Joshua, espero que yo también. Sera un acto de fe.

Continuara...

viernes, 15 de abril de 2016

Capitulo 33 "Rapto"

La oscuridad cubría su mundo. Yacía en un estado seminconsciente. Moviendo la cabeza de un lado para otro para intentar despejarse. Tras la capucha no percibía ningún sonido pero un suave olor a pasta, parmesano y orégano hizo que sus papilas gustativas reaccionasen y su estomago empezara a quejarse. El aroma le transporto a otra época, a otro tiempo. A mejores vivencias, un viaje a Europa, a Italia y su esplendida gastronomía y mejores caldos. Risas y amigos fueron borrando la angustia de los últimos momentos. El golpe no lo vio venir pero exploto en su cabeza con destellos de colores y un dolor punzante. Todo lo bueno desapareció. El sabor de la sangre en su boca  volvió a la realidad. Apenas se había recuperado del golpe otro vino en dirección contraria con la misma fuerza que hizo que su cuerpo se tambalease de la silla. A su afectada nariz llego el aliento de su orina y noto la humedad en sus partes, mientras el sudor resbalaba por todo su cuerpo uniéndose a sus mojada entrepierna como si el liquido fuese solo uno. Por mas que intentaba mostrar entereza, no resultaba fácil. Fragmentos de la noche anterior iban a venían como un puzzle intransigente y caprichoso. Quizás tardo un poco en montar las piezas, pero al final la secuencia apareció con cruel resultado. Recordó el momento que dormitaba en su habitación con esa falsa seguridad que da una puerta cerrada con llave. Vinieron entre las sombras, por la noche. Intento gritar pero una cinta silencio su boca. Por un instante se le aparecieron unas formas negras que taparon su cabeza y como un fardo fue arrancado de la cama. Y después, nada, el pozo negro del silencio. Hasta ahora. Unos pasos rondaban ante su presencia. Sabia que le estaban dando tiempo a que el terror hiciese efecto, cociendo a fuego lento en su propio jugo. La luz asalto sus ojos cegando todo a su alrededor. Lo ultimo que imagino es que la capucha volaría de su cabeza de forma tan instantánea. El olor a comida se hizo mas concentrado en su olfato mientras una inmensa sombra bailaba antes sus ojos tapando la luz, hora si, hora no. Desconcertando su racionalidad.
-Así que esta es la putita de Diego.-dijo la sombra
Sara puso sus sentidos alerta, aquello no pintaba nada bien.
-¿Tienes hambre? Seguro que si. Hace rato que no has probado bocado. Yo podría saciar tu apetito pero antes tendrías que empezar por el entrante. Ja, ja, ja.
Sara puso cara de asco.
-No te hagas la remilgada. Cuando te llevaba inconsciente... Note esas tetitas duras y prietas.
Sara noto como la bilis le subía a la garganta.
Mientras el hombre señalaba a Sara.
-El matón de tu novio esta asociado con gente muy, muy mala. Es un traidor. Y amigos mios y buenos patriotas han muerto por su culpa. ¿Que te hace pensar que vas a salir bien de esto?
El hombre alzo la mano abierta para golpear a Sara.
Sara cierra los ojos y se prepara para el impacto.
-Ya es suficiente. Ha quedado claro tu posición.-dice una voz al fondo.
Se oyen unos pasos que se dirigen hacia los presentes.
El agente Ross se planta ante el maltratador.
-¿Creo que se le está enfriando la comida? Y esa pasta del Gino´s, seria un sacrilegio que se quedase fría.
 -¿Que hace un lameculos de tu nivel meneando el rabo por estos suburbios?
-Todo lo que afecte a la seguridad del país y del presidente entra dentro de mis obligaciones. Y si algunas veces tengo que remangarme y bajar al fango para remover la mierda por una causa mayor, también lo hago. Y ahora, agente si no le importa... ambos tenemos cosas que hacer.
El agente se aleja.
-Por cierto, nos gustaría algo de intimidad. Seguro que encuentra una habitación mejor que esta mas aireada y menos recargada a sudor y suciedad.
Ross espera a que el agente se haya ido y mira a Sara.
-Seré franco contigo. La verdad, no tienes muchas salidas pero yo puedo ayudarte si tu me echas una mano.
-¿Que tendría que hacer?
-Todo el mundo esta buscando a tu compañero por traición y terrorismo.
-¿Y quieres que lo traicione y que te lo sirva en bandeja?
-No, exactamente pero si que aportes tu granito de arena en su caída. Una caída que no te arrastre. Soy tu única alternativa o puedo dejarte con los lobos.
-Esta bien, tu ganas. Pero sacame de aquí.
Ross saca un cuchillo de su bolsillo y corta las arandela de plástico que maniata a Sara.
-Bien, encanto ahora es cosa tuya.
-¿Como sabrás si he cumplido mi palabra?
-Lo sabré, no te quepa la menor duda. Y si me entero que no has hecho tu parte espero que estés muy lejos.
Ross se marcha dejando sola a Sara con su captor.
El hombre se acerca lentamente a ella como un lobo a un cordero. Con una sonrisa sádica y un palillo en los dientes.
-Al fin solos..-dice.
Sara lo mira con desprecio mientras permanece sentada en la silla con los brazos hacia atrás en el respaldo.
-Sabes, estaba excelente la comida. Pero que es un buen ágape sin un postre que este a la altura.
El hombre se pone de cuclillas junto a ella y empieza a acariciarle la pierna.
-Vas a ser la guinda.
En un movimiento rápido Sara ensarta al hombre. La hoja penetra por su mentón y sale por la cabeza. El hombre cae con un gesto de sorpresa pintado en su rostro. Un gesto eterno queda esculpido en su cara mientras un chorro de sangre se libera de su cuerpo.
Sara registra la habitación y encuentra dos armas y un móvil. Limpia sus huellas y huye del lugar.
Ya en la calle se pierde entre la multitud. Cuando se encuentra convencida de que esta salvo toma el teléfono y llama. Tras varias pitidos por fin su llamada es respondida.
-Diego, ¿quien es?
-Hola, Diego. Soy Sara.
-¿Que sucede?¿Estas bien? Noto tu voz preocupada.
-Esta noche me secuestraron. Querían saber de ti.
-¿Quienes? ¿Te han hecho daño?
-No lo se, creo que eran policías. Te están buscando. Tenemos que hablar. Esta noche ven a mi casa. Cenamos y charlamos.
-No te preocupes. Yo me encargo de esto. A las ocho estaré allí.
Sara mira absorta el cuchillo de Ross.
-Gracias, Diego. Vamos a solucionar esto de una vez por todas.
Continuara....










sábado, 20 de febrero de 2016

Capitulo 32 "Sepelio"

Aquella fresca mañana, una brisa mecía suavemente los cipreses. Unos arboles altos, secos y descoloridos que tapaban el radiante sol que lucia libre de nubes. Los gorriones ajenos a todo buscaban de manera insaciable alguna migaja con la que saciar su apetito. Labor estéril dado lo poco que había que picotear en aquel lugar y una manera de mostrarlo era sus incesantes píos, una queja baldía ya que los que se congregaban en aquel lugar permanecían sordos ante tal algarabía. Dicho grupo apretabanse unos contra otros, no se sabe si por el frió reinante o una forma de darse apoyo mutuamente ante el luctuoso suceso del cual eran testigos. Por desgracia, en aquel lugar abarrotado de lapidas y sepulcros aquella era una imagen repetida día si y día también, no dejaba de ser emotiva y dolorosa. Unos miraban al cielo murmurando una plegaria, otros con la mirada perdida se repetían una y otra vez porque. Pero todo era en vano. Al final sus ojos recaían ante la escena que los había unido en tan aciago momento. Una enorme fotografía de una risueña anciana reinaba el lugar junto a un bello ataúd de noble madera y asas doradas. El retrato mostraba a una mujer de edad avanzada con el pelo cano y formando revoltosos mechones peinados con buen gusto. Unos ojos vividos y alegres de clara mirada junto a una sonrisa franca enseñando una blanca dentadura. Su rostro, algo mofletudo por el sobrepeso hacia mas dura la despedida en el cementerio de la ciudad. Nadie se explica lo repentino del deceso de la querida mujer.

Raymond Gobens era el hijo de la fallecida. No podía negar que el parecido con la difunta era mas que evidente. Con gesto entristecido se soltó suavemente de su apenada mujer, que escondia su rostro detrás de un velo negro. Raymond con los ojos enrojecidos, se acerco al féretro con un rosa. Cuando llego miro al párroco que estaba enfrente de la ultima morada de la anciana, junto a un pequeño atril y un micrófono. El hombre asintió con la cabeza y el religioso ordeno sus notas, miro a los presentes y empezó el sepelio.

-Queridos hermanos y hermanas. Hoy estamos aquí para despedir a nuestra querida Rosalia. Nuestro hermana ha llegado al término de su vida mortal. EL SEÑOR  HABRA APRECIADO TODO LO BUENO QUE HA IDO HACIENDO, EL DESIGNIO DE DIOS ES DE SALVACION. "Cristo murió y resucitó" para  indicar que también nosotros los creyentes, pasando por la muerte,
estamos llamados a la vida. 


Un pequeño golpe se oyó dentro del ataúd. Apenas inaudible. Raymond se mostró un poco sobresaltado pero permanecio impertérrito. Como si nada hubiese sucedido.
 Mientras la homilía seguía.
-Los méritos infinitos de Jesucristo y todo lo  positivo que habremos hecho mientras vivíamos nos darán acceso a la vida eterna. "Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios. Cada
uno dará cuenta a Dios de sí mismo"


Otro golpe mas fuerte sonó y Raymond miro hacia atrás desconcertado, ante los extraños ruidos no sabia como reacionar. Sus ojos se cruzaron con los de su mujer que le miraba sorprendida, intentado comprender que le pasaba.
-Hermanos, yo os invito ahora a orar. Hacemos como de abogados defensores en un juicio. Que nuestra plegaria sea un DECIRLE A DIOS QUE VALORE TODO LO BUENO y positivo que ha hecho nuestro hermano mientras vivía y que, misericordioso, no le tenga en cuenta todo
lo que quizás por debilidad humana no pudo controlar. Seguramente él mismo ya debía ir puliendo a tiempo todo aquello con lo que no estaba de acuerdo. Confiemos reencontrarnos un día en la casa del Padre.  


Todos los presentes agacharon la cabeza y empezaron a orar en silencio. 
Tac... tac, tac, tactactac...
Un golpe detrás de otro, al principio de forma aislada hasta que acabo en un golpeo incesante y desesperado.
Una tras otro, los presentes levantaron sus rostros demudados hacia el origen del sonido .Sus caras incrédulas y descompuestas eran la viva confirmación de la incomprensión. Mirándose desconcertados como si pensasen que era imaginaciones suyas, pero pronto comprobaron que aquello era una ensoñación colectiva. 
 Tal como empezó acabo todo. El silencio mas absoluto se hizo presente. Raymond dudaba entre volver con su esposa o permanecer como el capitán de un barco hundiéndose. De pie hasta el final. 
Los segundos pasaron y la locura pareció serenarse. Algunos se restregaban los ojos y otros daban suspiros de alivio
-Chacadme fe aqlui. Ma hogo.
Raymond despavorido se echo hacia atrás y puso sus manos en posición de defensa como si el mismísimo demonio hubiese aparecido ante su presencia. 
El religioso, con los ojos fuera de sus órbitas miro a Raymond y con la mano hizo gesto para que abriese el recepctaculo.
El hombre lo miro fuera de si.
-¿Que quiere?¿Que lo abra?
-Ha resucitado, el Señor en su bendita misericordia la ha devuelto a la vida. Es una alma buena. 
-¿Por que cree que el ataúd esta cerrado? Mi madre, se desmayo en medio de la carretera cuando estaba cruzando inadecuadamente. Un coche, no pudo evitarla y se la llevo por delante pasando por encima y otro que venia le aplasto la cabeza. ¿Como puede resucitar?
Algunos presentes se echaron las manos a la boca y otro a los ojos para no ver la terrible escena que contaba el hijo.
-Esto es obra del demonio.
El párroco se santiguo y empezó a orar delante de la difunta haciendo la señal de la cruz.
-Señor, perdona a este pecador que no quiere ayudar a esta necesitada.
Raymond fuera de si, se agacho lleno de ira. Descorrió los cierres y abrió la tapa. 
-Ve, esta muerta y bien muerta.
Unas manos blancas como el mármol y frías, tomaron la cabeza del hombre.
-Fame un blesito.
Raymond rayando en la locura veía a su madre con la cabeza destrozada. Solo tenia partes de la boca y la barbilla. El cadaver tomaba la suya y la acercaba fuertemente.
-¡Nooooooooo! ¡Monstruo del infierno! 
Por mas que tiraba y mas fuerza hacia solo notaba el fuerte hedor a putrefacción que emanaba la víctima.


-¡Jajajaja!Ernest eres la monda.
Dunphys sentado sobre la tapia del cementerio, observaba todo el acontecimiento. De repente, la mujer perdió fuerza y sus brazos cayeron inertes dentro de su morada. El hijo cayó hacia atrás violentamente. Los congregados, no daban crédito a lo que acababa de suceder.
-Si ha sido divertido. La verdad me he quedado con  ganas de darle el beso.-dijo la voz incorporea de Ernest 
-Bueno, Ernest. Tu don no solo puede servir para hacer robos y asesinatos, a veces podemos hacer algo divertido como esto. Seguro que lo recuerdan mientras vivan.
-Si hay que repetirlo pero ahora es hora de volver al trabajo. 
Ernest se bajo de la tapia con la agilidad de un gato, mientras dejaba atrás a los amigos y familiares de la difunta. Aunque no pudo evitar mirar de reojo, mientras se alejaba  echaba una sonrisa de complicidad.
-Joder, que si. Que hay que repetirlo, eso seguro. 
-Si pero mientras centremonos en lo nuestro. Apenas han pasado cuatro días de nuestra destrucción masiva en la Central y el Recolector ya tiene otra cosa en mente.
-¿Cuando parara?
-Cuando consiga lo que quiere.
-¿Y nosotros?
-Cuando consiga lo que quiero. Después, nadie mas nos dará ordenes y te aseguro que vamos a levantar mas muertos que vivos hacemos caer.
-Eso me gusta.-dijo Dunphys poniendo cara de felicidad solo de imaginar la situación. 
-Fue una suerte tener acceso a la mente de Steranko tenia mas secretos en su cerebro que yo ganas de echar un polvo.
-¿Echar un polvo? ¡Guau! que moderno. Eso no se decía hace un siglo.
-Bárbaro ignorante. En mis tiempos se sabia como cortejar a una dama, hablar con educación y beber con elegancia. Apuesto a que tu, no sabes de estas cosas. Ni has perdido el tiempo en aprenderlas.
Dunphys callo avergonzado.
Lejos de las miradas indiscretas entraron en la parte vieja del cementerio. Olvidados panteones de antiguas y centenarias familias se deterioraban entre la humedad, el abandono y la vegetacion. 
-Seguro, Ernest que por aqui tienes algun conocido enterrado.
-Si tuviesemos tiempo encontrariamos a mas de un fantoche al que le ahorre el ejercicio de respirar. 
Tras pasear por varias calles con un pavimento deficiente y unos elocuentes socavones hallaron a un hombre de mediana edad. Alto y delgado tenia el pelo corto a cepillo y sus ojos vivaces se escondían tras una gruesas gafas metálicas. Vestía de forma elegante, con un abrigo azul oscuro clásico pero abrigado y se llevaba las manos a la boca para calentar sus manos embutidas en unos guantes de piel. Su aspecto parecía al de un administrativo de cualquier departamento. Tras ese aspecto se encontraba Rayan Ross, un agente especial de alto nivel. 
Dunphys se acerco al agente. 
Ross se puso a la defensiva.
Dhunpy levanto las manos.
-Ey, soy el enlace de Steranko.
Ross lo miro de arriba a abajo dubitativo.
-No te imaginaba así. Siento mucho lo que paso.
-Yo no.-bromeo Dunphys.
Rosso puso cara de asombro.
-Quiero decir que no te imaginaba así, que siento lo del capitán.-mientras decía esto Dunphys puso cara de pena.
-Me gustaría tener delante a ese hijo puta.
-Si te entiendo.
-Lo mataría con mis propias manos para vengar la vida de mi amigo.
Mientras decía esto, ahogaba con sus manos de forma simulada a Dunphys.
-Te entiendo, te entiendo. Pero... estamos todos en el mismo equipo.
Dunphys se zafo de las manos del agente. 
Ross miro a su alrededor. 
-¿Cual es tu nombre?
-Bueno. puedes llamarme Lacra.
Ross puso cara de asombro durante un segundo y luego relajo el rostro.
-Bueno, Lacra. Como sabes Steranko y yo nos reuníamos en secreto para intercambiar información. Lo ultimo que se es que vamos tras la pista de un sospechoso que debe saber algo sobre el escondite de ese malnacido ruso. Esperamos en breve cogerle de las pelotas y hacerle cantar para que gane el primer premio de "La voz". ¿Tu ya me entiendes?
-Si, si. No te preocupes, que nuestra cooperación dará sus frutos. Creo, que va a ser bastante duradera. Vamos a hacer grandes cosas juntos.
-¿Como lo sabes?
-Ya sabes intuición y eso.  
Dunphys puso de sorpresa y señalo a la espalda de Ross.
-¿Quien es ese?
Ross como un rayo se giro y saco su arma haciendo efectivo todo el aprendizaje y experiencia de un profesional. Pero en este caso fue su sentencia de muerte.
-No veo a nadie.
Una aguja hipodérmica entro en el cuello del hombre. Ross se echo mano al cuello con el rostro sorprendido y desorientado. Al segundo cayó desplomado.
-Adiós, agente Ross. Bienvenido, agente Ernest.
El agente se levanto como si no hubiera pasado nada y se sacudió la ropa.
-Gracias, agente Lacra. Al menos esta vez has elegido a un objetivo con buen gusto, elegancia y ropa limpia. 
Continuara...

 

domingo, 31 de enero de 2016

Capitulo 31 "Caos central"

-Señor, esta sangrando.
El soldado Clive observo con sus azulados ojos abiertos como una hemorragia hacia acto de presencia en el cuerpo de Steranko.

-¡Oh, mierda! Sabia que esto pasaría.

El capitán se levanto la camiseta y observo una cicatriz circular en su estomago. El corte de lado a lado de la cintura.
Asustado el capitán se echa las manos a la cabeza mientras la herida sigue goteando.
-¡Joder, que chapuza!
La concurrida sala mira atónita a Steranko.
-Tranquilos, esto no es sangre.
 Steranko abre la cicatriz y les muestra un artefacto explosivo alojado en donde tenia su estomago.
Dicho elemento contiene dos tubos unidos a un reloj y un recipiente. El contador va llegando al final de la cuenta atrás y las probetas se van quedando sin liquido

Ante la mirada temerosa y curiosa de todos la mezcla llega a un estado critico. Explotando alcanzando a los presentes. La deflagracion no tiene piedad. La increíble intensidad del calor, sumada a la total ausencia de sistemas y equipos antincendios capaces de mitigarla, derretía todo lo que tocaba o lo consumía en cuestión de segundos. El fuego irrumpió en el centro convirtiéndolo rápidamente en un incinerador Solo quedó un simple cascarón negruzco y humeante.Solo se veían espesas cortinas de humo y lenguas de fuego saliendo de cada rincón. Era un espectáculo tan deslumbrante como aterrador.  La multitud llenaba hasta el último pasillo, escalera y ascensor, como termitas atacadas en su nido por un oso hormiguero. De repente ya no eran personas responsables y disciplinadas, sino una masa lamentable dominada por el miedo a la muerte. Había algunos que avanzaban a ciegas, sin saber adonde iban. Otros caminaban como aturdidos, apabullados por el caos. Los hombres decían palabrotas y las mujeres chillaban. El drama se estaba convirtiendo a marchas forzadas en una escena del Infierno de Dante. Todos se esforzaban por controlar el tumulto, pero era una batalla perdida.. Al soldado Clive se le quemaron los pulmones casi enseguida y se convirtió en una antorcha ambulante que, después de tambalearse unos pasos, cayó  envuelto en llamas y muerto antes del impacto contra el suelo. Igual que a otros muchos. Otros los mas afortunados fueron volatilizados en pequeñas partículas o despedazados en sangrantes miembros que fueron diseminados en un amplio radio.  El general voló varios metros, lanzado como un cometa, su cuerpo fue golpeado por varios elementos y quedo sin sentido, sangrando y con varios miembros rotos. Por increíble que parezca varios muebles y personas hicieron de pantalla que absorbieron el impacto y eso le salvo su maltrecha vida de una muerte cercana. Mientras el caos, la muerte y la destrucción florecían como flores en primavera varios niveles mas abajo la situación era algo distinta.

Dunphys es custodiado por tres soldados que en todo momento vigilan sus movimientos. Uno hace de avanzadilla y dos de ellos en la retaguardia para evitar sorpresas innecesarias. A pesar de todo existe cierto grado de relajación pensando que tienen todo controlado. Cuando lo inesperado sucede llegando casi a las celdas. Una tremenda sacudida sorprende al grupo que le hace tambalearse. El irlandés mas listo que nadie propina un empujón al guardia que le precede con tan mala fortuna que cae y se golpea la cabeza quedando sin sentido. Ante la situación el resto de la guardia intenta neutralizar la amenaza en un fútil intento. Dunphys arrolla a uno de ellos que tiene delante y ambos caen. El reo golpea con su cabeza en la nariz al militar una y otra vez hasta que su cara queda hecha en una masa de jirones carnosos y sangrantes. El ultimo hombre del grupo se abalanza sobre la amenaza. Coge su arma e intenta reducir al hombre con el arma atravesada delante para presionar su garganta y asfixiarle. El preso intenta por todos los medios zafarse pero es imposible. El aire empieza a faltarle y motas negras se van formando delante suyo. Empieza a sentirse muy, muy cansado. Las fuerzas le fallan y sus brazos están exhaustos. Cuando todo esta perdido oye un tiro y la presión desaparece. El peligro cae muerto como un fardo.

-Siempre metiéndote en líos, insaciable bebedor de Guiness.
El soldado muerto aparece delante de  Dunphys con una terrible sonrisa perdida entre jirones de carne colgantes. El aspecto es aterrador.

-Vaya creo que deberías cambiar de estilista. Ese te ha hecho una carnicería y no te favorece en nada.
-Si, creo que la próxima vez tu no harás mi cambio de imagen, bárbaro ignorante.

A pesar de los insultos ambos hombres están contentos de juntarse de nuevo.
-Cuando puedas cambia de cuerpo. Ese creo que destacara demasiado.
-No te preocupes de momento buscaremos una salida y luego volveremos con ese ruso barbudo.
-Espera antes quiero mirar una cosa. El general me comento que aquí tenían a mi complice. Y obviamente no eras tu.
-Si la verdad es extraño. Has picado mi curiosidad.
Ambos hombres bajan las escaleras y acceden al recinto de las celdas. Observan con sorpresa que allí parece que la explosión no ha afectado nada y esta todo intacto. Lo único diferente es que las puertas de las celdas están todas abiertas menos una. Alguna por la onda están medio abiertas y otras entornadas.

-Bien veamos quien es nuestro misterioso colega.
 Con paso decidido se acercan a la única celda cerrada y empiezan a manipular la puerta para abrirla. Una vez conseguido empiezan a golpear la puerta haciendo un montón de ruido. El olor a sudor y suciedad inunda el antro. Ambos sin entrar intentar atisbar en la oscuridad la identidad de su morador.

-¡Eh! Sal para que te veamos la cara. Soy tu colega hemos venido a rescatarte.
Esperaron unos segundos y a pesar de oír una respiracion agitada nada sucede.
-Amigo, soy alérgico a las celdas. No me obligues a que mi compañero entre a buscarte.-la voz de Dunphys es enérgica y autoritaria.

Tras unos segundos de espera un rostro vacilante va saliendo de la oscuridad.

Ambos hombres miran con cara de sorpresa al reo.
-¿Quien eres tu? No te conozco.-dice el irlandés esperando respuestas.
-Me llamo Anchoa, Jose Anchoa. Soy un profesor de química y me pillaron haciendo cristal para un importante narcotraficante. Ahora por mis conocimientos sobre ese cartel mi vida no vale nada. Dicen que si hago de soplón me darán protección de testigos y toda esa mierda.
-¿Y si no?
-Me pudriré eternamente.

Los dos hombres asienten con la cabeza compresivos.
-Estos malnacidos creen que todos los delincuentes son iguales. 
Ochoa mira el rostro de Ernest e intenta controlar un escalofrío.
-Lo suyo tiene muy mala pinta, amigo. No soy medico pero deberían mirarlo.
-No se preocupe en cuanta salga de aquí haré lo necesario.
-¿Quiere venir con nosotros?
-Oh, no se preocupen por mi antes tengo algo que hacer. Seguramente en un futuro volveremos a vernos.
-Lo dudo. Pero aun así que tenga suerte.
Ambos hombres se despiden con un adiós y vuelven por donde han venido para buscar una salida. Cuando  casi están a punto de desaparecer de su punto de vision el soldado de la cara destrozada cayo inerte al suelo mientras su acompañante siguio su camino sin pararse.

Ochoa espero
 un rato para asegurarse de que esta solo. Tras cerciorarse de que ya no hay peligro empieza a recorrer todas las celdas hasta que encuentra a Joshua acurrucado en el calabozo mas alejado de la entrada. Allí encuentra al policía acurrucado y escondido.
-Tenias razón con ese pájaro y su zombificado amigo.
-No hemos librado por un pelo. Pero, ¿Y ahora que?
-Bueno creo que el milagro que buscaba se ha cumplido. Oficialmente estamos muertos o desaparecidos y para Ernest y su colega también. Es hora de pasar a la acción.
-¿Como?
-Primero salgamos de aquí. Tengo un as en la manga.

Continuara...




sábado, 9 de enero de 2016

Capitulo 30 "El regreso"

-¿Cuanto tiempo llevo aquí?
La voz ahogada y rota de Joshua salia a través de la segura puerta de la celda de aislamiento en la cual estaba recluido.

El doctor Ochoa se removía azorado mientras permanecía pegado a la entrada del habitáculo. Con ojos desesperados miraba el pequeño resquicio que estaba abierto para mantener la conversación.
-Han pasado cuatro semanas desde que viniste.
-He perdido la noción del tiempo aquí dentro. No se si es de día o de noche. Al menos tu compañía me alivia esta espera. Pero sigo sin entender porque no soy libre. No he hecho ningún delito ni se se ha comunicado el motivo de mi detención.
Ochoa suspiro largamente buscando las palabras adecuadas. Sabia que no iba a ser fácil lo que iba a decirle a continuación.  Miro a su alrededor viendo las demás celdas abiertas como si allí estuviese la solución a sus problemas. Esconderse del mundo para no lidiar con las injusticias que nacían delante de sus ojos.

-Hay algo que no cuadra en tu informe. Eres sospechoso de traición o asociarte con un grupo criminal.

-¿En que se basan?

-Según tu los soldados rusos fueron abatidos con sus armas por ti. Han analizado las pistolas y llevaban cargadores de fogueo. Murieron por una explosión controlada. Llevaban una pequeña carga explosiva dentro de su chaleco antibalas. Alguien se tomo muchas molestias para matar a esos hombres y que pareciese obra tuya.

-¿Y que tengo que ver yo con ello?
-Según el general si no se hubiese investigado tu serias un héroe. Y no existiría ninguna duda a tu lealtad. Lo que si en el supuesto caso que fueses un agente doble tendrías la fachada perfecta para descartarte como sospechoso.
-Quizás los rusos lo planearon para que esto saliese así y bajar nuestros niveles de alerta. Yo seria el cabeza de turco.
-Es posible pero de momento eres persona non grata por allí arriba.
-¿Y tu que opinas?
Ochoa guardo silencio unos segundos mientras se mesaba el cabello.
-Conozco la condición humana y a riesgo de equivocarme no creo que seas el enemigo. Al menos no tanto como las veces que has intentado cazar a ese malnacido.

-Gracias por tu apoyo. Bueno al menos mi campaña no va mal ya voy convenciendo adeptos de mi inocencia.

Mientras decía esto Joshua se sentó en el suelo con una sonrisa amarga mirando un punto indefinido de la oscuridad.

El doctor se adelanto unos pasos hacia la salida. Se paro y volvió nervioso hacia la celda.
-Sabes, tengo un plan.
-¿Para escapar? Vaya, lo de Alcatraz seria un chiste comparado con lo que tienes en mente.

Ocho se maldijo por sus palabras. Odiaba que dado el estado del preso darle falsas esperanzas.
-No, no podría ayudarte a escapar. Estaríamos muertos antes de cruzar esa puerta.
Ochoa señalo la puerta y se quedo tontamente mirando. Comprendio que el agente estaba en la mas absoluta oscuridad dentro de un zulo. Era imposible que viese sus gestos.
-¿Entonces como es que vienes a verme? Pensaba que estaba en aislamiento.
-Tengo amigos.
-Deben ser muy poderosos. ¿Algun general? ¿O eres familia del presidente y no me he enterado?
-Ayude a uno de los guardas.
-Debió ser algo muy gordo. Para desafiar al mandamas.
-Salve a su hija. Cosas de científicos necesitaba una medicación muy cara. Y unos amigos mios crearon un compuesto genérico con los mismos ingredientes.
-Vaya un héroe anónimo, ¿Eh?
-¿Cual es tu plan?
Ocho iba a abrir la boca cuando oyó pisadas de botas.
-Espera un momento.-siseo.Oigo pasos.
Un hombre de treinta y seis años se acerco a Ochoa. Era un tipo duro y de recursos, media metro ochenta de estatura y corpulento con sus 100 kg. Tenia unos ojos azul intenso y pelo negro. Se llamaba Bradfor Mender y nunca había tenido problemas con los oficiales o los soldados que no hubiese sabido solucionar con eficiencia y honradez. Era un hombre astuto y tenaz. Junto al traje militar de su hombro colgaba una radio para estar en todo momento comunicado.

-Buenos días, doctor.-dijo de forma condesciente.
-Bradford.-contesto el doctor.
-Solo venia a comentarle que estoy muy agradecido por su ayuda en el tema de mi hija, pero...
En ese momento el sonido estático de la radio se puso en marcha.
-Control a Lobo 1. Control a Lobo. Conteste.
Bradford miro extrañado al doctor y tomo la radio.
-Aquí Lobo 1. Estoy haciendo la ronda. Estoy saliendo de las celdas. Estaba visitando al paquete.
Una mirada de complicidad surgió entre los dos hombres.
-Venga inmediatamente. Tenemos compañía. Steranko ha vuelto y trae al irlandés. Necesitamos toda la cobertura posible.
Una sonrisa de felicidad nació en el rostro del guarda.
-Ya tenemos a ese cabrón y el capitán lo trae de vuelta es magnifico.
Bradford acelero la marcha para unirse al contingente militar. Se paro en seco y  a punto estuvo de caer.
-Doctor, no se mueva de aquí. Nadie debe saber nuestro secreto. Si ocurre algo escondase en alguna celda. Están todas abiertas. ¿Entendido?
-No hay problema.-contesto el doctor mientras le hacia un saludo militar.

Una vez se hubieron quedado solos Ochoa hablo.
-Bien, quizás esto sea lo que necesitamos para confirmar tu versión.
-Doctor, ¿las cosas mejoran o empeoran? Algo extraño que vuelva el intocable capitán junto a uno de las piezas mas deseadas.

Mientras varios metros mas arriba el orgulloso capitán Steranko y el inefable Dunphys entraban en la sala de control después de pasar los protocolos de seguridad de la base. Arropados por todo el personal que se felicitaban y se regocijaban del éxito del condecorado militar. La imagen no podía ser mas complaciente un Steranko exultante y emocionado empujaba a un desaliñado, maloliente y derrotado preso.
-Bueno, ja jaja. Ya se que esperabais que trajese las cabezas de esos bastardos atadas a mi cintura. Pero tengo algo mejor. A este bastardo y donde se esconden esas ratas.
El general pagado de si mismo se acerco a grandes zancadas al capitán  que abrazo como si fuese un hijo recién encontrado.

-Muchacho, te veo muy bien. Me imagino que esas nenazas habrán recibido lo suyo.
-Si solo recibí algunos golpes y contusiones. Aparte de mi vista que quedo algo afectada debido a sus cuidados y aun la tengo convaleciente.
El general miro a Dunphys con odio y ira.
-Llevaos a este hijo de perra lejos de mi. Creo que allí donde vas encontraras otro amigo tuyo, de tu misma calaña.
Dunphys puso gesto de sorpresa ante las palabras del general. A ciencia cierta ignoraba que tuviese otro aliado en la idea que habían planeado.

El general se quedo un poco perplejo al mirar el cuello de Steranko. Adelanto su mano y toco la piel tintada que salia del cuello del capitan.
-¡Que extraño! Nunca me había dado cuenta de que era aficionado al tatoo.
Steranko se ruborizo.
-Perdone, capitán. Era algo que querría que permaneciese en privado. No quería contrariarlo.
 Mientras decía esto Steranko miro a través de sus oscuras lentes y se alegro de que aquellos necios permanecían ignorantes del apocalipsis que se avecinaba.
-No pasa nada, capitán. No pasa nada....-dijo extrañado el general

Steranko alzo los brazos victorioso ante un publico entregado.

-Gracias por vuestro animo y apoyo. Se que no estaba solo. Que vosotros no dejasteis de buscarme y eso os honra. Sí estoy aquí es por vuestra dedicación y fe.

Steranko se lleva la mano al corazón y se dio golpecitos para luego señalar a los presentes.

-Ahora es tiempo de volver al trabajo y para ello vuelvo con información que promete ser un bombazo.

Continuara...



lunes, 21 de diciembre de 2015

Capitulo 29 " Supervivencia maldita"

Un mar de cuerpos inundaba el almacén, muchos de ellos hasta hace unos instantes habían sido compañeros de Jhosua. Y ahora yacían fríos e inertes con sus miradas eternas a sitios distantes. Mientras el único superviviente arropado entre sus mudos compañeros fijaba su mirada hacia el infinito, de sus ojos enrojecidos las lágrimas rodaban inconsolables. Se restrego de nuevo la cara para secar el húmedo manar, a pesar de que era una tarea ímproba acabo siendo nula. Giro su cabeza a ambos lados y recordó los motes que mentalmente durante el viaje fue poniendo a cada uno de ellos para recordar mejor sus rostros. El callado, el chulo, el listo, el ligón y así uno tras otro. Ahora inconscientemente aquel absurdo juego le había servido para tener una vinculo con todos esos hombres, un vinculo que ahora ya no existía, sesgado, cercenado y mutilado. En su mente se formo el rostro de sus nemesis y cerro los puños de pura ira, pura rabia hasta que se quedaron blancos y la sangre no paso por sus nudillos. Tenia que existir alguna manera. Es imposible que fuese intocable, nadie es invulnerable. Debía tener un punto débil, algo que se le había pasado. Un talón de Aquiles que estaba cerrado bajo siete llaves. Pesadamente se levanto. Su agotado cuerpo acuso el esfuerzo no pudo evitar que su iniciativa acabara tambaleándose y con algunos vaidos por la rapidez de sus movimientos pero que no hicieron mella en su decisión. Tuvo la tentación de doblarse a devolver,  volvió a mirar la sangría que le rodeaba. Pero la bilis no llego a su boca. No seria digno que ante estos héroes se mostrase débil y vencido. Se decía si mismo que esto no se volvería a repetir. Cogería a esos bastardos y sacaría sus entrañas por la boca, con sus propias manos mientras gritaban clemencia. Lo juro ante los caídos. Aunque fuese su ultimo acto en vida.  Aquí no podía hacer nada  pesadamente dirigió sus pasos hacia la salida, evitando pisar cualquier resto humano o muestras orgánicas. El dolor empujaba sus pasos pero la venganza movía su corazón. Salio al exterior y rodeo la nave buscando algún tipo de amenaza. La luz del sol le golpeo como un marido humillado. Se tapo los ojos hasta que poco a poco su vista se fue aclimatando a la luminosidad.  Excepto los dos verdugos rusos que estaban tirados en el suelo no se observaba ningún signo de vida o de amenaza. Se alejo de los difuntos Rojo 1 y 2 y tras cerciorarse que no existía peligro volvió a la entrada y se sentó. No tuvo que esperar mucho cuando una avanzadilla se acerco hasta èl. Reconoció enseguida el vehículo ligero que venia a gran velocidad seguido por una estela de humo, mas lejos pudo apreciar un séquito de camiones frigoríficos con sus correspondientes coches. Se imagino repleto de expertos forenses y criminalistas. Aun así se le antojo insuficiente dado el ingente trabajo que tendrían que hacer para poner en orden todo lo que les esperaba. Le recordó como esos grandes yacimientos arqueologicos que tardan años y años en arrancar sus secretos. Mientras absorto seguía en sus pensamientos para no caer en un estado de shock el primer vehículo paro a escasos metros de èl. Era un Humvee el famoso coche que tanto éxito había tenido tanto en el ámbito militar como en el civil. Dos fornidos militares se apearon parecían recién salidos de una pandilla de tipos patibularios por sus formas y sus maneras. Se quedaron petrificados y rápidamente sacaron sus armas apuntando al sorprendido policía.
-Señor Joshua Tena, pongase de rodillas y las manos a la cabeza.  No es ninguna broma. Y esto no es un simulacro.

Jhosua puso los ojos como platos y se hubiera echado a reír si no fuese por las dos pistolas que amenazaban su vida.

-¿No ha hablado claro,  mi compañero?
-Transparente, Jimbo.-replico Jhosua de forma amenazadora.
Mientras uno de ellos permanecia en una posición defensiva el otro puso unos aros de plástico en las muñecas del hombre.
-¿De que se me acusa exactamente?
El soldado lo miro despectivamente y lo levanto de forma ruda del suelo.
-Me encantaría charlar con usted, señor. Pero tengo un paquete urgente que llevar a la base.
En un momento Joshua fue introducido en el interior del coche. Mientras se alejaba observo como el resto del contingente llegaba sin su presencia. Pensó que quizás querría el general detalles mas concretos de lo sucedido pero porque las esposas y el arresto. Esta pregunta le rondaba en la cabeza como una mosca en un dulce. Finalmente desistió por mucho que buscase una explicacion la persona que tenia la respuesta no se encontraba allí. Se recosto en el asiento bajo la atenta mirada de sus guardianes y empezó a silbar. Ya había llegado a la mitad de su inventada melodía  pero un agresivo frenazo desbarato su talento musical haciendo que su cuerpo se abalanzase hacia delante por la inercia tragandose el resto de notas. Casi en volandas fue sacado de el auto y llevado al interior de las dependencias.  Parecía que los años hubiesen transcurrido cuando se encontró ante el general y el doctor. Algo absurdo cuando hacia pocas horas que habia marchado del lugar.
-Supongo que tendrá una buena explicacion para esto.-dijo Jhosua enfadado.
-De momento y tras los sucesos que han sucedido debo mantener una actitud preventiva. Y hasta que no descubra si realmente estas limpio o eres complice...
-Pero eso es imposible, general.-dijo el doctor que no salia de su asombro e intentaba poner un poco de cordura.-Joshua es leal.
-Me gustaría creerle pero han muerto hombres, buenos hombres. Y no sabemos si esta influenciado o manipulado por los rusos o dios sabe quien.
-General eso es una locura. Soy Joshua, ¿no me reconoce?
El general lo miro de arriba a abajo como si fuera una inquietante amenaza.
-Llevaoslo, lo quiero en régimen de aislamiento total.
Joshua fue arrancado de la presencia de los dos hombres mientras gritaba su inocencia.
-Y ahora doctor. Si me disculpa tengo que informar a unas cuantas familias que se han quedado sin esposos y padres. Y buscar a un ejemplar militar que esta desaparecido.
El general saludo efusivamente al doctor y lo dejo solo con la mirada perdida y los ojos llenos de lágrimas mientras miraba hacia donde habían llevado a Joshua. Tras un rato empezó a caminar sin rumbo fijo.
-Solo queda una opción pero necesito un milagro para realizarla.
El doctor mientras murmuraba y con la mirada hacia el cielo rogaba un imposible.

Joshua descansaba en la oscuridad de su celda. Daba igual donde mirase, un paño negro aparecía ante sus ojos. Sabia que para no caer en la locura debía mantenerse cuerdo. Y el único camino era el odio y la venganza que seguía rezumando en su pecho.
-¡Te encontrare, maldito asesino! Y juro que Dios se tapara los ojos ante lo que tengo reservado para ti.

Continuara...

domingo, 22 de noviembre de 2015

Capitulo 28 "Ejecución"

Dos soldados del equipo de asalto ruso consiguen convencer al escurridizo Dunphys para que baje al suelo y es escoltado hasta la presencia del jefe del comando.
-Así que tu eres el colega del tipo tan esencial para mi jefe
El jefe se acaricia la barbilla y siente la rugosidad de su incipiente barba. A la vez que mira al irlandés examinandolo.
-La verdad no pareces gran cosa. Pero eso no lo tengo que decidir yo.
El capitán se acerca al oído de Dunpys
-De momento.
Dunphys lo mira despectivamente.
-Quizás las apariencias engañan.
El irlandés se quita la ropa y le muestra la herida en el pecho abierta y sangrante.
-Pero no creo que ninguno de vosotros reciba un regalo como este y viva para contarlo.
El militar mira con gesto de incredulidad y asco.  Para zanjar el tema gira la cabeza y señala a Joshua.
-Si te quieres despedir de tu amigo ahora es la ocasión.
El militar pone cara de pena
-Pero por favor, que no sea muy larga. Por experiencia, te aconsejo un adiós breve y corto.
-Olvidalo no fuimos tan amigos.
Dunphys escupe en el suelo y ningunea a Joshua como si no estuviera allí.
-Venga, tengo una cita con un viejo amigo.
El jefe militar se dirige al grupo de soldados y elige a dos.
-Bien, Rojo 1 y 2 acabareis el trabajo. Nosotros volvemos a la base con el pichón y con el halcón. Estaré a la espera de vuestro informe.
Dunphys se acerca a Steranko tan cerca que puede notar su aliento.
-Dime, machote.¿Quien es el pichón y quien el halcón?

El  grupo se  marcha  quedando solo dos soldados. Solo tienen que esperar unos instante para oír como los vehículos se ponen en marcha y se alejan.
Uno de los soldado se pone frente a Joshua apuntala su arma y se ajusta sus gafas de fibra de carbono con lentes espejadas.
Desde ellas el retenido puede ver al compañero como saca su pistola Hecler & Koch MK23 con silenciador.

El tipo que ha sacado el arma suavemente apoya la mano sobre el hombre del policía y va añadiendo fuerza para que se arrodille.

Joshua empieza a sonreír.
-Rojo 1 y 2, ¿en serio?. Mejor seria Lenin y Trotsky. Tendrías que tener un poco de dignidad.
-Arrodillese y ponga las manos en la nuca. Sera rápido.
Joshua hace caso a la amenaza. Y se pone en posición de ejecutado. Lo que ignoran sus verdugos es que ha estado vigilando cada movimiento a través de los cristales del hombre que tenia delante.
-Lo se.
Rojo 2 apoya el cañón de la pistola en la cabeza del agente.  Siente los músculos en tensión, a punto de explotar.

Un movimiento casi imperceptible delata la acción de empujar el gatillo.
Joshua se gira rápidamente empujando con sus manos los brazos de Rojo 2. Pillado por sorpresa dispara y alcanza a su compañero que cae abatido. Rápidamente el policía se pone de pie y se pone por detrás soltándole una terrible patada en la entrepierna que hace que suelte todo el aire de sus pulmones. Sus manos se quedan sin fuerzas durante un momento por el golpe. Joshua toma el arma y evita que caiga el suelo. Fríamente dispara al indefenso hombre que cae inerte.

Sabe que el tiempo esta en su contra. Corre a la entrada de almacén y a sabiendas de lo que va encontrar no deja de ser desmoralizante. El equipo de fuerzas especiales ha sido eliminado. Aquí y allá cuerpos dispersos aparecen. No desea estar, ni quiere entrar. Una sensación de ira y frustración hace que le duela el pecho. Llorar y rezar es lo que pide sus sentimientos pero ahora no puede ser. Con mucho cuidado toma el casco de una de las víctimas y se lo coloca. Intenta no caer en la trampa fácil de evocar que el hombre que llevaba esa pieza hace poco vivía y respiraba. Tenia una familia que lo esperaba al final del día. Y alguien tendría que notificarle que eso no volvería a suceder.  La venganza corría por sus venas como la cerveza en una final de fútbol.

-Señor. Estamos recibiendo imágenes del almacén. No es Branson.
En la base la sorpresa de recibir noticias de la operación era todo un acontecimiento. El viejo general no daba crédito a sus ojos. Joshua les informo de lo acontecido y del rapto de Steranko y de Dunphys. Una triste silencio se hizo en la sala.
-¡Bien! Ha hecho todo lo posible. Mandaremos a un equipo a por usted y a por nuestros bravos hombres. No se mueva del lugar. Gracias por todo, Joshua.
A pesar de la dureza y fiereza que mostraba el general intentaba no mostrar sus sentimientos y ahora menos. No podía permitírselo. Amaba a sus hombres. Ellos habían elegido una vida dura y sacrificada por el bien del país igual que èl. Por extraño que pareciese eran sus hijos. Su única familia. Desde el momento que el Ejercito llamo a su puerta supo que no existiría mas familia. Ese amor pedía demasiado como para ser compartido.

Una vez acabada la retransmisión Joshua se vino abajo y lloro. No sabia que hacer pero a cada paso que daba para cazar a Ernest ellos siempre estaban por delante. Daría lo que fuese por tener una solución. Y esa solo podía ser a manos del doctor. Tendría que hablar cuando llegase.

En el exterior dos soldados rusos caídos en el suelo abrieron los ojos lentamente. Rojo 1 y 2 se cercioraron de que nadie los observaba. Uno de ellos asintió con la cabeza mientras el otro le miraba.
-Aquí Rojo 1. El plan esta en marcha. El paquete lleva el localizador, repito el paquete lleva el localizador.

Lejos de allí el Recolector se levanto tras recibir el mensaje desde un ordenador apoyandose en su bastón mientras sus ojos miraban al infinito. Sus ojos brillaron de felicidad. Apenas estaba asimilando la buenas nuevas cuando el comando apareció con Dunphys y Steranko. Los miro complacido.
-¡Señores! Sean bienvenidos. Seguro que vamos a hacer grandes cosas juntos.
Steranko miro estupefacto al Recolector. Y dos veces mas de arriba a abajo sin salir de su asombro.
-¿Que clase de broma es esta?.-dijo encolerizado.
Recolector miro sorprendido a los lados como si hubiese una cámara oculta.
-¿Broma?. Lo siento creo que nos ha confundido, esto no es ninguna broma. ¿Señor...?
-Steranko. Capitán de Operativos Unidades Especiales.
-Esta muy lejos de su unidad, soldadito. Pero tranquilo, volverá pronto. El país necesita gente como usted para lo que se avecina.
El Recolector hizo un movimiento con la cabeza y fue levantado en el aire por dos hombres que se lo llevaron entre sus protestas airadas.
Dunphy hizo acto de presencia detrás del capitán.
-Vaya, usted es el famoso colega de Ernest.
-Si.
-Es increíble ese hombre. Pero esta deseando verle. Seguro que tienen muchas cosas que contarse. No hagamos mas larga la espera. Ya tendremos tiempo para charlar del futuro.
Con otro movimiento imperativo dos soldados se unieron a Dunphys para llevarlo con su compañero.
El Recolector vio como se marchaba y tras ordenar que atendiesen al operativo recién llegado se informo de todo lo sucedido sobre su brillante asalto al almacén gracias al capitán.
-Por cierto capitán, Rojo 1 y 2 han informado de que nuestra idea sigue adelante.
-Si, señor. Es cierto.
-Bueno como buenos soldados deben sacrificarse por su país. Seria terrible que cayesen en manos de esos imperialistas.-mientras decía esto miraba a su mano como si estrujase una amenaza imaginaria.
-El explosivo escondido en sus chalecos ya habrá hecho efecto. Todos creerían que realmente el policía mato a los soldados. Y no tiempo después por un pequeña deflagracion.
Una vez sacio su curiosidad miro a Diego que estaba en un discreto segundo plano.

-Diego, por favor. Traeme a Hitler y Mussolini. Tengo que pensar.
Para  Recolector pasear a sus perros era un placentero y relajante ejercicio de meditación. Varias planes habían nacido en su mente mientras realizaba esta sencilla labor.

Dunphys  pudo verse sorprendido y incluso enfadado de ver como estaba recluido Ernest. Pero eso no impidió que ambos se emocionasen al reunirse. Como padre e hijo separados por un eternidad se abrazaron y se miraron viendo que estaban bien. Una vez hubo pasado el momento de la emoción, se relajaron y hablaron.
-No entiendo como estas aquí. Tienes un gran poder. Y podrías destruirlos.
-No, aun no puedo pero tengo una idea. Pero antes debo hacer algo,  ellos tienen algo que quiero.
-¿Que te pueden ofrecer? Lo tienes todo, todo.
-Todo no.
Ernest saco una foto y se la dio a Dunphys. Dunphys la miro sin ningún tipo de sorpresa.
-¿Eres tu? Si, es una vieja foto tuya. ¿Y que?
-La hizo esta semana. Tiene un cuerpo con un doble de mi.
-¿Tiene un cuerpo de Ernest?
-Si, puede parecer una tontería. Pero después de décadas podría salir a la calle con mi autentico yo sin ocupar personas ajenas a mi. Me lo ha prometido en cuanto acabe la misión. Seré yo para siempre. Yo y eterno.
-¿Y si no cumple?
-Cumplira, Dunphys. Y después morirá. Te lo aseguro.

Continuara...